LA MÚSICA TERMINÓ, PERO NOSOTROS, AÚN CANTÁBAMOS

Estás aquí, pero te siento a mil años luz

sábado, 6 de octubre de 2012

Caída de las hojas del calendario

Cuatro días, cuatro horas, cuatro años, cuatro segundos. El reloj emite su constante sonido. El invierno regresa, se acaba, los pétalos de las flores se tornan de vivos colores. El verano los derrite y el otoño las marchita. El invierno vuelve. La nieve cubre el mundo. El frío glacial congela las calles, congela los trenes y las almas de aquellos que recorren largos viajes. El cielo se vuelve oscuro y las pesadas nubes se ciernen sobre el mundo. La luna baña con su luz azulada los fríos y negros callejones de ciudades durmientes.
Pero el invierno acaba, y, con él, el mundo despierta. Los árboles se elevan y las flores renacen. Los colores inundan praderas y tierra. Las nubes se convierten en algodón que algún día escapó volando de los campos.
Las zapatillas recorren caminos, paseando, y la alegría invade los pueblos.
Pero esa vivacidad acabará pronto. Esa hermosa luna llena será la única luz en un mundo oscuro. Las golondrinas dejarán de volar y el aire detendrá el tiempo.
Por eso no importa cuántos años, siglos, horas, días, e incluso segundos, pasen. Porque todo volverá. Volverá y se marchará y luego volverá de nuevo. Y el ciclo se repetirá constantemente. Y aunque tú te vayas. Ya sea ahora, o mañana, o dentro de un milenio, yo sé que seguiré amándote.
El invierno me acompañará en las gélidas noches de llanto. Hasta dejarme dormida.

1 comentario:

  1. Cierto, todo se va y vuelve, muchas cosas se van sin decir nada y vuelven con excusas, pero siempre vuelven.
    Y aunque él no volviera, yo también seguiría amándole y esperándole, preciosa entrada, te quiero muchísimo! <3<3

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