LA MÚSICA TERMINÓ, PERO NOSOTROS, AÚN CANTÁBAMOS
Estás aquí, pero te siento a mil años luz
viernes, 30 de noviembre de 2012
-¿Puedo hablar contigo? Es que... ha pasado algo importante. No, no te asustes, no es malo, al menos no para mí. No sé lo que tú opinarás. Es... bueno, es que no sé cómo expresarlo. No, mentira, si sé, pero me cuesta. Es difícil. Y... me estoy poniendo nerviosa, creo que necesito respirar. Oye, espera, tengo que decirte algo. Espera, te digo. Por favor. Es importante. Te quiero.
jueves, 29 de noviembre de 2012
Diccionario de la lengua española, Secundaria y Bachillerato
Editorial SM
ISBN: 978-84-675-3167-1
Tú: pron.pers. Forma de la segunda persona del singular que corresponde a la función de sujeto o de predicado nominal. ETIMOL. Del latín tu; ORTOGR. Dist. de tu; MORF. No tiene diferenciación de género.
Diccionario del Corazón
Tú: Dos putas letras por las que me levanto todos los días
Editorial SM
ISBN: 978-84-675-3167-1
Tú: pron.pers. Forma de la segunda persona del singular que corresponde a la función de sujeto o de predicado nominal. ETIMOL. Del latín tu; ORTOGR. Dist. de tu; MORF. No tiene diferenciación de género.
Diccionario del Corazón
Tú: Dos putas letras por las que me levanto todos los días
domingo, 25 de noviembre de 2012
sábado, 24 de noviembre de 2012
Quizá un ramo de flores en primavera no llame la atención, pero si llueve, nieva y hace frío, ¿quién será la afortunada a la que le regalen esa colorida estación?
-Ya lo sabes todo. Ya sabes por qué lloro. Ahora vete. Vete y no le digas nunca, jamás, a nadie, que me has visto.
+No me iré.
-Claro que sí. Tienes que irte.
(Él la besa a ella)
-¿Q-qué?
+Estabas triste porque decías que no le importas anadie, ¿no?, que nadie te querrá nunca.
-Sí, pero...
+Yo te quiero.
-No. No puedes quererme, no sería bueno.
+Claro que sí.
-Pero no puedes...
+Ten (le da una caja llena de caramelos y, al fondo, un corazón de plastilina con sus dos iniciales entrelazadas)
-¿Cuándo hiciste esto?
+Hace mucho.
-¿Cuánto es mucho?
+En septiembre, cuando empezó el curso.
-Dios, eso es mucho.
+Lo hice parati.
-Pero tú... no puedes. Ni siquiera tienes mi edad, y no me conoces, no sabes cómo soy verdaderamente, sólo conoces mi maldita máscara. No sabes que soy tímida,tonta, desordenada, sosa, seria, tengo demasiada conciencia, cobarde y hago todo aquello que cualquier persona consideraría tremendamente aburrido. No... no puedes quererme.
+Pero te quiero.
+No me iré.
-Claro que sí. Tienes que irte.
(Él la besa a ella)
-¿Q-qué?
+Estabas triste porque decías que no le importas a
-Sí, pero...
+Yo te quiero.
-No. No puedes quererme, no sería bueno.
+Claro que sí.
-Pero no puedes...
+Ten (le da una caja llena de caramelos y, al fondo, un corazón de plastilina con sus dos iniciales entrelazadas)
-¿Cuándo hiciste esto?
+Hace mucho.
-¿Cuánto es mucho?
+En septiembre, cuando empezó el curso.
-Dios, eso es mucho.
+Lo hice para
-Pero tú... no puedes. Ni siquiera tienes mi edad, y no me conoces, no sabes cómo soy verdaderamente, sólo conoces mi maldita máscara. No sabes que soy tímida,
+Pero te quiero.
viernes, 16 de noviembre de 2012
Estoy escribiendo. Lo sé con certeza. Quizá con demasiada. El sol no existe. En este mundo, o lugar, o espacio, no hay sol. Ni luna. Ni estrellas. No hay más que una triste y fría oscuridad.
Pero también hay un lápiz y un papel. Es lo único real que percibo. Ni siquiera hay suelo. Sólo ese lápiz, ese folio, apretados entre los sudorosos dedos de mis manos.
Como no hay sol, no puedo ver las letras. No veo si las escribo en orden, en línea recta, siguiendo unas pautas. Pero sé que ellas sí que existen. Porque estoy escribiendo.
Lo sé con certeza.
Y lo que escribo es tu nombre.
lunes, 12 de noviembre de 2012
Querido mundo:
Las zapatillas de ballet están aparcadas. El osito de peluche escondido y guardando polvo en algún rincón del armario. Esos vestidos amarillos, repletos de primavera, están protegidos bajo la dura madera del arcón de la buhardilla.
El aire de esta casa ha cambiado. Ya no es cálido, ni alegre y jovial. Ahora es frío. A veces, incluso me hace daño.
Ayer nos enteramos definitivamente de tu verdadero estado.
Ayer le di la mano a mamá, y sacamos esas viejas fotografías, ¿te acuerdas de ellas? No, no lo creo. Eras demasiado pequeña como para recordarlo. Pero yo sí lo hago. Lo tengo en la mente. A cada segundo.
Esas fotografías recogían trozos de una pequeña vida. Los vestidos amarillos, las bailarinas, el osito... incluso las primaveras, siempre, siempre, serán tuyos. Y están ahí, en esas fotografías.
Quiero que te quedes con esto.
Con esta carta. Y quiero que me avises el día que la leas. Cuando abras los ojos y la veas, quiero que abras la ventana y me llames. Y yo, allá donde esté, acudiré a tu llamada.
¿Recuerdas que siempre me pedías que tocase el violín?
También está escondido. Pero esta vez lo voy a sacar. Por tí, y sólo por tí. Lo sacaré de su estuche negro de cuero y me iré al metro. Y tocaré. Una. Y otra. Y otra vez. Alguien, alguna vez, se detendrá.
Y cuando me pregunten:
"¿Por qué toca?"
Yo responderé:
"Por tí"
El aire de esta casa ha cambiado. Ya no es cálido, ni alegre y jovial. Ahora es frío. A veces, incluso me hace daño.
Ayer nos enteramos definitivamente de tu verdadero estado.
Ayer le di la mano a mamá, y sacamos esas viejas fotografías, ¿te acuerdas de ellas? No, no lo creo. Eras demasiado pequeña como para recordarlo. Pero yo sí lo hago. Lo tengo en la mente. A cada segundo.
Esas fotografías recogían trozos de una pequeña vida. Los vestidos amarillos, las bailarinas, el osito... incluso las primaveras, siempre, siempre, serán tuyos. Y están ahí, en esas fotografías.
Quiero que te quedes con esto.
Con esta carta. Y quiero que me avises el día que la leas. Cuando abras los ojos y la veas, quiero que abras la ventana y me llames. Y yo, allá donde esté, acudiré a tu llamada.
¿Recuerdas que siempre me pedías que tocase el violín?
También está escondido. Pero esta vez lo voy a sacar. Por tí, y sólo por tí. Lo sacaré de su estuche negro de cuero y me iré al metro. Y tocaré. Una. Y otra. Y otra vez. Alguien, alguna vez, se detendrá.
Y cuando me pregunten:
"¿Por qué toca?"
Yo responderé:
"Por tí"
Te quiere, papá
Dedicada a todos aquellos niños y niñas que pasan su infancia encerrados en un hospital
lunes, 5 de noviembre de 2012
21 de Agosto de 1992
¿Para qué escribir?
Este folio se convertirá en cenizas cuando el frío vuelva a bañar esta casa.
Nada de lo que haya aquí escrito te llegará. No lo leerás. Entonces,
¿para qué escribir?
Querida Nana:
Te echo de menos. Mucho. Mucho. Mucho de menos.
Aquí siempre es invierno. Y cada vez que nieva, me acuerdo de ti. Me acuerdo de cómo bailabas bajo los copos. Eras como un ángel.
Aunque este año no recibas nada de mis manos, espero que lo recibas de mi alma, espero que el avión de papel en que se convertirá esta carta te llegará y te veré sonreír en la distancia.
Querida Nana:
Feliz cumpleaños.
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