LA MÚSICA TERMINÓ, PERO NOSOTROS, AÚN CANTÁBAMOS

Estás aquí, pero te siento a mil años luz

miércoles, 17 de octubre de 2012

17  de Agosto de 1993

Palomas. Palomas blancas. Volad, volad alto, donde ni yo ni nadie os pueda alcanzar.
¿Lucas? ¿Estás ahí? ¿Las ves? ¿Ves las palomas?

La chica del gato. Así es como me conocen. Ya no soy "la novia de Lucas", ni siquiera "la chica", a secas. Si me llaman así es por mi nuevo compañero. 
Nano no es mi gato. No es mi mascota. Ahora solo somos amigos. Aunque aquí nadie parece entenderlo.
Ellos viven en mundos diferentes al nuestro. Los días soleados les pertenecen. Días de sol, de nubes blancas, de cielo azul. Mientras ellos disfrutan, nosotros caemos. ¿Hacia dónde? No estoy segura. Quizá hacia ninguna parte. Sólo sé que, cuando la noche cae sobre esta maldita ciudad, y el silencio lo baña todo, Nano y yo dejamos de movernos y ponemos los pies sobre la tierra.
Las noches son nuestros días. Me apoyo en la pared de tu piso y lloro desconsoladamente, porque se me gastan las fuerzas de esperarte. En cambio, Nano sube al tejado cada noche y maúlla. Creo que pregunta.
Pregunta a esos días soleados, y a esas nubes blancas, y a ese cielo azul.
Lucas, ¿dónde estás? Esa es su pregunta.
Cuando despunta el alba, comenzamos a caer de nuevo.
P.D. No te preocupes, Nano.
Volverá.

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