LA MÚSICA TERMINÓ, PERO NOSOTROS, AÚN CANTÁBAMOS

Estás aquí, pero te siento a mil años luz

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Pasado, presente, futuro

Ella se detuvo. El resto de sus amigos siguió caminando. Nadie se dio cuenta de su detención, ni siquiera cuando ya llevaban muchos metros recorridos. Se dio la vuelta. Quiso hacerlo rápido, invadida por la desesperación, pero la sorpresa le obligó a girarse lentamente, con miedo.
La gente continuaba caminando. La mayoría reían. Algunos llevaban gorros de Papá Noel en la cabeza, otros se apretujaban en sus chaquetones y se ponían a la cola de un puesto de chocolate caliente. Los niños corrían y las familias paseaban. El mundo era puro movimiento. Pero ellos, ellos estaban quietos.
Se miraron a través de la oleada de personas que inundaba la concurrida feria. Sus ojos brillaban inquietos.
Ninguno dio un paso.
Pero él se dio la vuelta. Continuó caminando en la dirección en la que iba y ella no reaccionó. No fue tras él, ni él volvió a dirigirle una sola mirada.
Simplemente hicieron como que no se habían visto. Ella ocultó las lágrimas y fingió una amplia sonrisa.
Él tiró la rosa al suelo y la pisó con rabia.
Y ninguno se dio cuenta de que habían perdido la oportunidad de ser felices.

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