El fuego se ha apagado, eso tenlo claro. Ya no hay llamas, no quema, pero sí hay calor.
Recuerdo cuando todo era una hoguera y yo me levantaba todos los días con los ojos ardiendo, encendida. Cuando iba caminando y prendía a todo el que estuviese a mi lado. Porque yo quemaba.
Y eras tú el que lo provocaba, el que encendía la mecha.
Fue bonito. Muy bonito.
Pero ya pasó. Ya es demasiado tarde para nada. Creo que te he dado suficientes oportunidades, y tú no las has tomado, está bien, lo comprendo, nadie puede obligar a nadie a quererle. Pero quiero que entiendas que, aunque ahora sólo quede calor, en su día ardía. Que no fue mentira. Que yo te amaba. Y juré esperarte por siempre.
Siento que el siempre se haya quedado corto. Lo siento de veras.
Espero que, aunque nuestros caminos se hayan separado, que no lo hagan a lo brusco, podemos seguir siendo amigos, a fin de cuentas, lo fuimos antes de la hoguera.
Sólo quiero que sepas que te quise como a nadie.
Que fuiste lo mejor que me ha pasado en la vida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario