LA MÚSICA TERMINÓ, PERO NOSOTROS, AÚN CANTÁBAMOS

Estás aquí, pero te siento a mil años luz

sábado, 24 de noviembre de 2012

Quizá un ramo de flores en primavera no llame la atención, pero si llueve, nieva y hace frío, ¿quién será la afortunada a la que le regalen esa colorida estación?

-Ya lo sabes todo. Ya sabes por qué lloro. Ahora vete. Vete y no le digas nunca, jamás, a nadie, que me has visto.
+No me iré.
-Claro que sí. Tienes que irte.
(Él la besa a ella)
-¿Q-qué?
+Estabas triste porque decías que no le importas a nadie, ¿no?, que nadie te querrá nunca.
-Sí, pero...
+Yo te quiero.
-No. No puedes quererme, no sería bueno.
+Claro que sí.
-Pero no puedes...
+Ten (le da una caja llena de caramelos y, al fondo, un corazón de plastilina con sus dos iniciales entrelazadas)
-¿Cuándo hiciste esto?
+Hace mucho.
-¿Cuánto es mucho?
+En septiembre, cuando empezó el curso.
-Dios, eso es mucho.
+Lo hice para ti.
-Pero ... no puedes. Ni siquiera tienes mi edad, y no me conoces, no sabes cómo soy verdaderamente, sólo conoces mi maldita máscara. No sabes que soy tímida, tonta, desordenada, sosa, seria, tengo demasiada conciencia, cobarde y hago todo aquello que cualquier persona consideraría tremendamente aburrido. No... no puedes quererme.
+Pero te quiero.

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