Alza la espada con decisión, apuntándole directamente.
Él retrocede, indeciso. Por nada del mundo va a hacerle daño, pero ella... la oscuridad que baña sus ojos sepulta cualquier sentimiento que pueda aflorar de su alma.
Ella se acerca, dispuesta a atacar a su oponente, el hombre por el que, días antes, habría dado su vida. Pero las cosas han cambiado. Suspira resignadamente y lo mira inhumanamente. Su voz no tiembla ni un ápice cuando dice con una voz fría y oscura:

Un escalofrío ha recorrido mi cuerpo al leer estas palabras, es sencillamente mágica, gracias por dejarnos leer tus textos.
ResponderEliminarPD: soy un poco nueva en esto, pero si quieres pásate por mi blog: http://sonriendoenundiadelluvia.blogspot.com.es/